“Una aventura inagotable”.
Amado lector, qué privilegio poder entrelazar una conversación contigo. Para ello, me gustaría que te hagas algunas preguntas: ¿Te has detenido a pensar si la imagen que ves en el espejo realmente refleja quién eres? ¿Te has sentido, alguna vez, como una persona sin poder para transformar tu mundo? ¿Has entrado a un lugar y percibido el ambiente? ¿Sabías que tu corazón puede ver y generar una visión de lo que continuamente estás pensando y hablando? ¿Con qué pensamientos, emociones, y perspectivas estás sincronizando? Dicho esto, y con el enfoque de que NO eres una persona sin poder para transformar-te, ahondemos un poquito en estas preguntas que, si te comprometes con ello, harán que tengas tus propias aventuras inagotables en este camino de transformación que es la vida misma.
Esta cita y verdad, ha calado profundo en mi corazón y me ha llevado a meditar junto con el Espíritu Santo. Aquí vamos…
«Reflejar al hijo es reflejar vida; aquellos que ignoran este resonar interno respecto del Hijo, se pierden de la misma vida de su diseño”. (1 Juan 5: 12, The Mirror).
Para ello debemos permitir que el RESONAR de la mente de Cristo haga ECO en nosotros. Es decir, renovar continuamente el espíritu de nuestra mente para creer, pensar, decir y ponernos de acuerdo con lo que nuestro Padre dice: Eres un hijo amado.
Él está más interesado en que nos veamos a nosotros mismos de la manera en que Él nos ve, que en que describamos sus inagotables características y su inmensurable naturaleza. Porque como Él es, así somos en esta tierra.
Jesús es la imagen reflejada de quiénes somos como hijos de Dios.
Así como un espejo refleja una imagen, así como un eco refleja el sonido, así mi voz tiene que estar en sintonía con lo que mi Papá me habla y dice acerca de mí, para poder VER la imagen correcta de quién soy.
Yo resueno con Cristo cuando mis vivencias, mi sentir (emociones, sentimientos), mi pensar y mi perspectiva (enfoque) son iguales a las de Él, son compatibles. Cuando puedo sumergirme en el corazón de mi Padre a través de mi propia vivencia transitada.
iY cuántas miles de aventuras faltan por transitar juntos! ¡Wow!
Ahora entiendo un poco más lo que el profeta Habacuc quiso decir cuando dijo: «Allí esperaré para VER qué DICE el Señor…». (Habacuc 2: 1, NTV).
¿VER lo que se me dirá? ¿Se habrá equivocado el profeta? ¿No será oír lo que se me dirá? ¡No! ¡Porque la fe ya lo vio! ¡La fe ya lo tiene! Ella necesita que yo vea en mi corazón y genere una visión clara de lo fresco que sale de la boca de mi Padre, para poder visualizar lo que Él me instruye y correr desde el reposo, pero con fe aguerrida, con esa visión que mi corazón ya vio en su interior.
¿Por qué ECO? El eco emite un retorno, resonancia de algo que ya se habló primero. Cuando mi vida hace eco de lo que Dios ya ha dicho o declarado de mí, las dos cosas funcionan juntas: el «reflejo» que me devuelve mi espejo, y el «eco» de mis palabras, entonces, LO QUE VEO SE REFLEJARÁ EN LO QUE DIGO. «Primero creí, luego hablé con fe». (2 Corintios 4:13, TPT).
Estar en esa sincronización (espíritu, alma y cuerpo) con mi Padre, me permite atraer todo lo que ya ha sido provisto para mí. ¡Todo está conspirando a nuestro favor!
¿Qué imagen interior estás viendo de quien eres? ¿Estás haciendo eco de la verdad de Dios o de tus emociones y sentimientos? Ambas tienen voz, pero solo una asegurará tu victoria.
Enfocarme en la verdad me generará visiones y perspectivas correctas, entonces, las emociones negativas y la imagen o percepción distorsionada «chocan» contra mi imagen y visión clara y fuerte en mi corazón, y las emociones pueden así tomar el cause correcto del espíritu. ¿Por qué? Porque mi enfoque está en la verdad, Cristo, La Palabra revelada hablada a mi corazón.
La verdad de quién dice el Padre que eres, te libera para ser quien fuiste llamado a ser y hacer: «Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman». (1 Corintios 2: 9, The Mirror).
¿La buena noticia? ¡Está disponible dentro de nosotros para beneficio de nuestro entorno!
Yo quiero seguir comprobando la vida abundante al caminar en una aventura inagotable en y con Él, en este camino de transformación continua, ¿y tú?
Romina Peroni.