Hablar de dinero no debería ser complicado.
Dios no pensó la economía para estresarnos, sino para que vivamos con orden, paz y propósito.
Ordenar nuestras finanzas no es cuestión de ganar más, sino de administrar mejor lo que ya tenemos.
1. Saber cuánto dinero entra
El primer paso es muy simple:
anotá todo el dinero que recibís en el mes.
Sueldo, ventas, trabajos extras, ayudas.
Si no sabés cuánto entra, nunca vas a poder ordenar lo que sale.
2. Saber en qué se va el dinero
Durante un mes, anotá todo lo que gastás.
Desde los gastos grandes hasta los pequeños.
Muchas veces el dinero no falta, se nos escapa sin darnos cuenta.
3. Separar lo necesario de lo que es gusto
No todo gasto es igual.
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Necesario: comida, servicios, alquiler, transporte.
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Gusto: salidas, compras impulsivas, antojos.
Primero se cubre lo necesario.
Después, si alcanza, los gustos.
4. No gastar más de lo que entra
Esta es una regla de oro:
si gastamos más de lo que entra, vivimos en desorden.
La paz financiera empieza cuando decidimos vivir con lo que tenemos hoy.
5. Guardar un poco apenas cobramos
No ahorres lo que sobra.
Ahorrá primero.
Aunque sea poco, el hábito de guardar es más importante que el monto.
6. Tener un fondo para emergencias
La vida tiene imprevistos.
Un arreglo, una ayuda, una urgencia.
Tener un pequeño fondo de emergencia nos da tranquilidad y evita endeudarnos.
7. Cuidarse de las deudas
Las deudas prometen soluciones rápidas, pero muchas veces traen problemas largos.
No compres hoy lo que no podés pagar hoy.
Si ya tenés deudas, ordenalas y empezá a salir paso a paso.
8. Poner metas claras
El dinero necesita un propósito.
Puede ser:
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Estar tranquilo a fin de mes
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Ahorrar para algo importante
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Ordenar la economía familiar
Cuando hay metas, el dinero deja de manejarte a vos.
9. Aprender a decir “no”
Decir “no” a ciertos gastos también es una forma de cuidarte.
No a compras innecesarias.
No a gastos por presión.
Decir “no” hoy es decir “sí” a tu futuro.
10. Ser constante, no perfecto
No se trata de hacerlo todo perfecto.
Se trata de hacerlo todos los meses.
El orden financiero se construye con pequeños pasos sostenidos en el tiempo.
Para reflexionar
Dios es un Dios de orden.
Cuando ordenamos nuestra economía, también ordenamos nuestra mente, nuestras emociones y nuestra confianza.
No hace falta saber mucho, solo empezar hoy.






