Hoy en día vivimos en la era de la tecnología, donde el avance continuo del uso de celulares, tablets, computadoras, aplicaciones que entretienen (no solo a los niños sino también a los adultos) se terminan llevando a pleno nuestra ATENCIÓN y nuestro TIEMPO. Con este avance todo parece hacerse más rápido, pero disfrutamos menos. Todo se hace más fácil, pero tenemos menos tiempo y para cuando queremos darnos cuenta, la familia está DESATENDIDA Y CARENTE DE TIEMPO DE CALIDAD llevándola a debilitarse. Cuando una familia se debilita es presa fácil para el cansancio, mal humor, tensión en el trato relacional de unos con otros, impaciencia, enojo, desinterés, desconexión, etc.

Alguien dijo: “El avance tecnológico nos permite estar cerca de los que están lejos, pero nos aleja de los que están cerca”. Qué gran verdad, ¿no?

Si bien podemos decir que el uso de estos “aparatos” nos facilita la comunicación con nuestro entorno, el exceso o falta de administración de los mismos puede ser muy peligroso para la vida de una familia.

Pensemos:

¿Cuánto tiempo en casa pasamos cada uno con celular en mano?

¿Cuánto tiempo nuestros hijos pasan delante de una pantalla entretenidos con algún “jueguito”?

¿Cuántos de nuestros niños y adolescentes habitúan quedarse hasta tarde en la noche haciendo uso de la tablet o celular?

¿Cuántos hemos convertido al televisor o al celular en un miembro más de la familia en la hora del almuerzo o de la cena?

De repente estos aparatos se convirtieron en “niñeras” de tiempo completo de nuestros hijos para que mamá y papá puedan ir a trabajar, o bien, para poder tener nosotros (los padres) ese momento donde no queremos que “nos molesten tanto”.

Nos vemos hablando unos con otros dentro del hogar, pero con nuestra mirada en el celular que sostenemos en la mano, porque mientras nuestros hijos nos hablan, estamos poniéndonos al día con alguna red social, o quizás escribiendo a alguna persona al mismo tiempo.

Las miradas al conversar están menguando entre cónyuges, entre padres e hijos; el diálogo escasea entre unos y otros dentro del hogar porque creemos que no hay un tema de interés en común del cual hablar. El tiempo de juego con amigos gira en torno a “¿jugamos a la play?”; o estamos aburridos sin saber mucho qué hacer. La tecnología ha succionado como una aspiradora aún la creatividad en la vida de los niños, llevándolos a creer que la única manera de no aburrirse entre ellos es jugando juntos en algún jueguito de la computadora.

Ahora, ¡nada está perdido!

¡Aún podemos darle a nuestra familia la ATENCIÓN y el TIEMPO que se merece!

Podemos fortalecer el vínculo familiar dentro del hogar poniendo límites saludables a las pantallas.

Trabajo/ actividades. Hoy en día mamá y papá se encuentran trabajando mucho fuera de casa, y en muchos casos la labor de ellos depende del uso continuo del celular como una herramienta de trabajo. Si bien es inevitable la situación, siempre podemos compensarlo poniendo horarios a nuestro compromiso en cuanto a responder mensajes, hacer publicaciones, realizar llamadas, escuchar audios, etc. ¿Les ha pasado estar en medio de la cena y justo llega ese mensaje que sentimos que sí o sí tenemos que responder? O justo en medio de alguna actividad con mi hijo, me escriben preguntándome algo relacionado a mi trabajo.

No tenemos que sentirnos culpables por poner orden y límites de uso en cuanto a nuestro celular, computadora o tablet. Lograr un balance entre tecnología y familia es todo un desafío, pero si realmente lo determinamos, podemos llegar a un equilibrio totalmente saludable.

Tiempo en familia :

Las actividades en familia son un gran, pero gran fortalecedor de las relaciones. ¡Aprovéchenlas!

Planifiquen salidas de interés en donde el relacionarse unos con otros sea el protagonismo del momento: idas al parque o a la plaza, camping, ir a pescar, un día determinado en la semana donde simplemente disfrutan de ver juntos una película, invitar a tus hijos a la heladería, a tomar un café. Hay días en los que dejo que mis hijos inviten a sus amigos a casa, etc. Toda familia debe encontrar ese punto de vincularse a través de alguna linda actividad especial . Debemos ser intencionales en organizar estos “ encuentros juntos” . Recuerden que la idea de este tiempo de calidad es el desprendimiento de la “tecnología” para estrechar una relación fuerte y cercana unos con otros. No siempre estar presentes físicamente significa presencia de conexión; podemos estar todos juntos en un mismo espacio, pero ausentes unos de otros en nuestros corazones.

Momentos en familia significa volcar toda nuestra atención y enfoque a la interactuación unos con otros. Apagar el celular, o bien, decidir no responder ningún mensaje, hace de este tiempo especial lo más importante del día. Miradas, atención, conversaciones, risas, preguntas, disfrute, son ingredientes fundamentales para la salud de una familia fuerte y bien atendida.

¡NO a los intrusos en la mesa! La hora del almuerzo y la cena son grandes pilares de reencuentro de una familia. Estas son oportunidades para la socialización de unos con otros y momentos precisos para no tener el celular al alcance ni tampoco el televisor encendido. La práctica de la comunicación familiar se va perdiendo, por eso es tiempo de tomar conciencia y echar mano de “ese reencuentro “ en donde podemos estar juntos y conversar. No hay mejor momento del día para una familia que estar sentados alrededor de una mesa fomentando una buena práctica de socialización. Es oportuno apagar el celular y el televisor para hablar unos con otros de los intereses, cómo estuvo su día, cómo les fue en la escuela o trabajo, etc.

Todos en el hogar se sentirán respetados y valorados cuando nuestra atención está al cien por cien enfocada en el otro, y cuando entre todos hacemos de ese buen hábito la norma que nos identifica como familia.

¡Aún podemos hacer cambios, valorar y priorizar a los nuestros! Mi mayor anhelo es que cada familia pueda reflejar y decir: “Aunque haya muchas redes sociales, ¡MI FAMILIA, ES MI RED SOCIAL PREFERIDA!” ❤