Impartir cultura de Reino requiere de padres que ministran desde una identidad correcta. Ellos son:
1-PADRES QUE ENTIENDEN SU NUEVA IDENTIDAD COMO HIJOS DE DIOS.
Debemos entender que somos el resultado de lo que Jesús hizo por nosotros en la cruz del calvario y no de las circunstancias o vivencias que hayamos pasado. Muchas veces como padres se nos hace difícil ministrar a nuestros hijos desde una perspectiva correcta (la del cielo) por como fuimos enseñados en nuestra niñez o por lo que fue “cultura” en nuestro hogar cuando éramos niños. Dios está deseoso de que podamos ministrar a nuestros hijos conforme a una cultura mayor, una cultura diferente. LA CULTURA DE SU REINO y eso es algo que logramos cuando entendemos que HOY somos nuevas criaturas en él.

2-PADRES QUE ESTÁN EN UN MISMO SENTIR.
Eclesiastés 4:9 nos enseña que dos son mejores que uno. Que mama y papa están ambos en un mismo sentir en cuanto a fomentar cultura de reino en la crianza de los hijos, es muy valioso y genera seguridad en sus vidas. Generamos un ambiente de confusión cuando uno de los padres dice que SI y el otro dice que NO. Apuntemos siempre a acordar lo que es mejor para nuestros hijos cualquiera sea la situación.

3-PADRES QUE CREAN UN AMBIENTE DE AMOR Y RESPETO ENTRE ELLOS.
Como padres somos modeladores para la vida de nuestros hijos. Les decimos mucho más a nuestros hijos con las acciones que con las palabras. Efesios 5;33 nos enseña que “el hombre debe amar a su mujer y la mujer respetar a su marido”. Cada esposa debe recordarle a su esposo las capacidades y cualidades que tiene y ayudarlo a mantener la confianza en si mismo, en tanto la mujer necesita saber que es amada; y no solamente saberlo sino sentirse amada por su esposo. Amar es cuidar, apreciar y reconocer. Cuando mama y papa se tratan con respeto y amor reflejamos en las vidas de nuestros hijos lo que es un buen matrimonio y los llevamos a que mantengan las expectativas bien altas de cómo debe ser el suyo propio el día de mañana. Si queremos que nuestros hijos tengan un buen matrimonio, seamos su ejemplo.

4- PADRES QUE REPRESENTAN A DIOS A SUS HIJOS
Como padres somos responsables de pasar a nuestros hijos su palabra y pasar nuestra fe por Dios a sus vidas. Si bien sabemos que como padres no somos perfectos y cometemos errores, aun así tenemos su palabra que nos instruye a ser esos padres conforme a su corazón. Si como padres no mostramos el carácter y amor de Dios a nuestros hijos, puede que ellos adopten un concepto equivocado de lo que debería ser la relación con su papa Dios. En tanto que proverbios 1:8 la palabra nos dice que las madres proveemos enseñanza e instrucción a nuestros hijos. Madres que pueden enseñar a sus hijas a vestirse y comportarse apropiadamente. Modelar una vivencia de fe para nuestros hijos es una de las mejores decisiones que haremos como padres.

5-PADRES QUE CONOCEN A SU PAPA CELESTIAL.
Si queremos ser buenos padres, debemos conocer a Aquel que es primero un buen padre para con nosotros. Reflejar como padres una plena seguridad y confianza en Dios para nuestros hijos, será el mejor legado a dejarles. Ellos nos observan todo el tiempo por eso, que mejor que puedan ver a padres creyendo a Dios en todo tiempo sea cual fuere la situación. Orar como familia por diferentes anhelos o cosas que quieren alcanzar como tal, y ver las respuestas contestadas a esas oraciones les permitirá a ellos decir: El Dios de mis padres será también mi Dios, porque comprobé como respondía a cada oración.

6- PADRES QUE AMAN, DISCIPLINAN Y ANIMAN A SUS HIJOS.
Amar es darle a alguien toda mi atención. Invertir como padres tiempo de calidad en cada uno de nuestros hijos, pasar tiempo con ellos haciendo lo que les gusta, nos permitirá generar un vínculo más fuerte de relación con sus vidas facilitando una mayor confianza. Que nuestros hijos sepan que más allá de las tantas actividades que tenemos como padres, ninguna es tan importante como para estar con ellos, escucharlos o hacer cosas juntos. El amor es el primer regalo que le podemos dar a nuestros hijos, el segundo es la disciplina. Poner límites saludables para sus vidas es necesario para su buen crecimiento y desarrollo. Cuando disciplinamos de manera apropiada (conforme a la palabra de Dios) les enseñamos un sistema de valores que durara toda su vida. Hallar un equilibrio entre la disciplina y el amor es importante. Martín Lutero dijo: “Es verdad que sin vara se echa a perder el muchacho, pero aparte de la vara reserva una manzana que puedas ofrecerle tan pronto lo haga bien”. Nuestros hijos nunca se cansan de escucharnos decir cuántos los amamos, cuan orgullosos estamos de ellos, reconocer el esfuerzo que hacen ante diferentes situaciones. Cuando tenemos siempre una palabra de ánimo o aliento reforzamos su autoestima.

7- PADRES QUE NO PROVOCAN A IRA O LOS HACEN ENOJAR.
A veces con dureza, exigencias o siendo impacientes provocamos a ira a nuestros hijos. Demandarles cosas no propias de su edad puede generar que sus corazones se endurezcan. Las demandas de una determinada nota escolar o ser el primero en el deporte puede generar demasiada presión en sus vidas que lo que en un momento fue un disfrute, ahora es una carga. Muchas veces el no ser “sensibles” a las necesidades de nuestros hijos puede que provoque que nos desprecien o estén enojados casi todo el tiempo.

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